Comer es una actividad controlada por muchos factores incluyendo el apetito, la disponibilidad de comida, las costumbres
familiares, sociales y culturales, y los intentos de control voluntario. Hacer dietas para obtener un peso corporal más
bajo de lo necesario es promovido en demasía por las tendencias de la moda actual, los avisos publicitarios de comidas
especiales, así como en algunas actividades y profesiones. Los Desordenes Alimenticios encierran serias alteraciones a
los hábitos alimenticios como la reducción extrema y perjudicial de la ingesta de comida o la severa sobrealimentación,
así como sentimientos de angustia o exagerada preocupación por conseguir cierto peso o forma corporal. Los científicos
están investigando cómo y por qué ciertos comportamientos voluntarios, como comer porciones de comida más grandes o más
pequeñas de lo normal, en algún punto se salen de control en algunas personas y se convierten en Desordenes Alimenticios.
Los estudios en la biología básica del control del apetito y las alteraciones causadas por sobrealimentación o inanición han
revelado una enorme complejidad, pero a largo plazo tienen el potencial de conducir hacia nuevos tratamientos farmacológicos
para combatir los Desórdenes Alimenticios.
Los Desórdenes Alimenticios no son debidos a faltas de voluntad o de carácter; más bien son enfermedades reales y controlables
en las cuales ciertos patrones de comida mal adaptados toman vida propia. Las principales clases de Desórdenes Alimenticios
son la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa. Una tercera clase, La Enfermedad de la Gula (Glotonería), ha sido sugerida
pero no ha sido aprobada aún como un diagnóstico psiquiátrico oficial. Los Desórdenes Alimenticios se desarrollan en su gran
mayoría en el adolescente o en el adulto joven, pero algunos reportes indican que sus inicios pueden ocurrir tanto en el
infante como en el adulto mayor.
Los Desórdenes Alimenticios frecuentemente coexisten con otras condiciones psiquiátricas como la Depresión, el abuso de
sustancias, y los Trastornos de Ansiedad. Además, las personas que sufren de Desórdenes Alimenticios pueden experimentar
una larga lista de complicaciones físicas, incluyendo enfermedades cardiacas y fallas renales que pueden conducir a la muerte.
Reconocer los Desórdenes Alimenticios como enfermedades reales y tratables es entonces vitalmente importante.
Las mujeres son más proclives a desarrollar Desórdenes Alimenticios que los hombres. Se estima que solo del 5 al 15 por ciento
de las personas con anorexia o bulimia, y aproximadamente el 35 por ciento de los que sufren de La Enfermedad de la Gula son hombres.